domingo, 20 de diciembre de 2015

Os estaré esperando, no tardéis….


Siempre que miraba la luna sentía algo especial. Algunas noches de verano solía sentarse en la terraza de su casa a mirarla.

Era entonces cuando brotaban aquellas maravillosas ideas de su mente, era cuando sentía temblar sus manos de emoción sin causa aparente, cuando corría a buscar su ipad para transcribir aquel aluvión de ideas que, como si fuera una pequeña explosión brotaban de su mente.

A el le encantaban esas noches, era cuando creaba sus mejores obras.

Porque cuando no estaba ella presente aparecian esas noches largas en las cuales hervía su cabeza llena de pensamientos en la oscuridad, esas noches que se le hacían tediosamente eternas.

El ya conocía los fantasmas de la oscuridad, esos viejos conocidos que le hablaban todos a la vez y que intentaban cambiar la belleza por soledad y amargura.

Siempre quiso viajar a la luna. Se imaginaba recorriéndola de la mano de Tintin al que tanto leyó de joven, acompañado de Julio Verne que le hizo visitarla unos años mas tarde y siempre acompañados de su desbordante imaginación.

Una imaginación que ahora le lleva a imaginar una y mil historias verdaderas solo en su mente y durante ese rato en el cual se convierten en una parte muy importante de el.

Pero siempre después de la noche llega el día. Sale el sol y esos sueños dejan paso a una vida mil veces mas aburrida, en la que la realidad se hace dueña y señora de esos sueños que hasta la noche no volverán.



Os estaré esperando, no tardéis….



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