sábado, 13 de mayo de 2017

El ascensor


Nunca había pensado que un ascensor fuera tan grande…

Allí te tenia enfrente y no acertaba que pensar. Mil veces me hubiera acercado a ti, asomado a tu cuello hubiera aspirado tu aroma soñando con mis ojos cerrados.

Pero no podía perderte.

Soñé mil veces con buscar tus labios, pensé en morirme rodeado por tus brazos, besando tus pechos mientras mis manos te recorrían paso a paso.

Y soñé despierto.

Pare mis manos que te buscaban, y me quedé turbado con tu sonrisa. Jamás sentí algo así por nadie y lo supe en ese instante: no te debía dejar perder.

Pero el final de los sueños es el despertar.

Morí mil veces cuando mis ojos se abrieron. Por un instante pensé que era un mal sueño dentro de otro, pero el agudo zumbido del despertador me delató. De un manotazo lo abatí pero siguió sonando.

Di la luz del baño y abrí la ducha, mi imagen se reflejó en el espejo pero sentir morir…


Tu no estabas a mi lado



sábado, 1 de abril de 2017

Mary



Desperté sobresaltado


Mis sueños me habían llevado a Montmartre.

Me pase la mano por la frente y me incorpore. Una tenue luz entraba por la ventana, una luz amarillenta que me recordó a ti.

Entonces recordé los paseos de nosotros cinco por aquel Paris nevado, aquellas calles y sobre todo tu sonrisa.

Hace meses ya que no te veo,  que no me alegras con tu sonrisa, con tus miradas, con tus ocurrencias. Y en esos meses han pasado miles de cosas que solo nosotros sabemos.

Hoy es tu aniversario, un aniversario distinto a todos los anteriores,  y por tanto especial. En este sobran las palabras y los hechos, sobra la dulzura y la amargura y faltan unas manos que hace tiempo que no acaricio.

Mañana te llamare porque es tu aniversario, seguro que nos reímos nada mas contestar, por que eso somos tu y yo, dos almas gemelas separadas por la edad y la distancia, pero unidas por algo mucho mas importante, el amor por la ternura y por la belleza


Feliz cumpleaños mi niña parisina
Nos veremos en cualquier rincón de Montmartre  y soñaremos juntos en la distancia


Joyeux anniversaire ma fille parisienne
Nous verrons partout dans Montmartre et nous rêver ensemble à la distance




Te quiero petarda




martes, 28 de marzo de 2017

Romeo



Una noche soñé con tu sonrisa
Poco a poco me sumergí en tus labios
En tus ojos, en tu mirada

Me turbó tu presencia


Desde que era un renacuajo y correteaba alrededor de su madre, Jonás transmitía una especie de simpatía que no pasaba desapercibida a los demás. Al principio fue en la escuela, después en el instituto, era la atracción entre las, aún niñas, de aquel patio.

Todas se rifaban el acercarse a él, al principio inocentemente, después con más descaro. 

Llegó a ser uno de los chicos más populares y a la vez más odiado.


Soñé que eras como mis palabras
Que de ti surgían mis más maravillosos versos
Mis anhelos                
Mi mirada

Después te vi
Y soñé con tus suspiros
Cuánto tiempo pase buscándote
Soñando con tus ojos

Y sonreí


De todas aquellas interminables novias eligió a la menos agraciada. Ella estaba perdidamente enamorada de él y le perdonaba todos sus escarceos. Siempre con una enorme sonrisa que escondía el pavor a perderlo.

Fueron seis años interminables para ella, hasta que un día decidió abandonarlo. No levantó cabeza nunca jamás.

Después hubo más, un total de tres hermosas mujeres siguieron los pasos de la primera, siempre el amor ciego y el abandono.


Y hoy te encuentro
Me turbas con tu mirada…
Bajo mi vista y suspiro
Te busco y no te veo

Estabas en aquella foto
Y te imagino a mi lado
Respiro y te veo
Te imagino

Te siento


Esta mañana me he cruzado en la calle con el. Me ha llamado pero no lo reconocía ¿dónde estaba aquel príncipe? ¿qué quedaba de aquel Romeo que engatusaba a cualquier mujer?

Charlamos un rato, me hablo de drogas y alcohol, de bancos y de mala suerte. 

Casi al despedirnos me pidió unos euros –son ¿sabes? Me explico, para cenar algo esta noche-

Al alejarme no pude evitar volverme a ver esa figura decrépita, hundida, marchita.

No se si la próxima semana seguirá viviendo, aquel Romeo que las turbaba…


Déjame acompañarte en tus sueños,
Sentirte en la distancia
Creer que eres mía

Hasta despertar un día…



martes, 21 de marzo de 2017

Quien sabe...



Quien sabe
Lo que es un verso, una figura, una mirada
Quien…
Sueña con tus ojos, con tus besos
Quien te anhela

Quien busca unas manos
Una sonrisa
Una mirada

Déjame soñar esta noche
Escondido entre las sabanas
Suspirar por tenerte a mi lado
Por encontrarte,
escondida entre mis brazos

Saberte inquieta
Buscando mi mirada
Sonriendo a mi vera

Y pensar en el mañana
Y pensar en tu mirada
Y hacer un verso
Imaginándote a mi lado,
sintiéndote cerca

Anhelo ese suspiro
Que me acerque a tu rio
A tus besos, a tus manos

Quiero ese delirio
Que siento al tenerte cerca
Esa imagen que me tortura ,
noche tras noche

Y que me hace sentirme feliz…





martes, 28 de febrero de 2017

LA TRISTEZA



Hoy quiero mostraros un cuento de Rosario Barros Peña que me ha impresionado. A mí me parece maravilloso:



El profe me ha dado una nota para mi madre. La he leído. Dice que necesita hablar con ella porque yo estoy mal. Se la he puesto en la mesilla, debajo del tazón lleno de leche que le dejé por la mañana. He metido en el microondas la tortilla congelada que compré en el supermercado y me he comido la mitad. La otra mitad la puse en un plato en la mesilla, al lado del tazón de leche.

Mi madre sigue igual, con los ojos rojos que miran sin ver y el pelo, que ya no brilla, desparramado sobre la almohada. Huele a sudor la habitación, pero cuando abrí la persiana ella me gritó. Dice que si no se ve el sol es como si no corriesen los días, pero eso no es cierto. Yo sé que los días corren porque la lavadora está llena de ropa sucia y en el lavavajillas no cabe nada más, pero sobre todo lo sé por la tristeza que está encima de los muebles.

La tristeza es un polvo blanco que lo llena todo. Al principio es divertida. Se puede escribir sobre ella, “tonto el que lo lea”, pero, al día siguiente, las palabras no se ven porque hay más tristeza sobre ellas.

El profesor dice que estoy mal porque en clase me distraigo y es que no puedo dejar de pensar que un día ese polvo blanco cubrirá del todo a mi madre y lo hará conmigo. Y cuando mi padre vuelva, la tristeza habrá borrado el “te quiero” que le escribo cada noche sobre la mesa del comedor.