jueves, 10 de diciembre de 2015

María




María se asomo a la ventana. Vio un montón de gente recorriendo las calles adornadas con las luces navideñas. Con lo que le gustaba la navidad de joven, ahora la odiaba.

Volvió la cabeza instintivamente y allí estaba, tirado en el sofá y con el mando en la mano.

Cuantas veces había pensado en dejarlo y le habían fallado las fuerzas. Recordó unos años felices y aquellos largos paseos. Pepe nunca había sido detallista ni cariñoso pero la quería de verdad, o eso decía.

Años de convivencia habían dado origen a esto. Si acaso un murmullo lleno de desplantes era lo que María recibía cada día. Cuando aun iba a misa le gustaba volver dando la vuelta al paseo, le recordaba aquellos años.

Pepe le había dicho que le gustaba ser besucón, pero a ella no se lo había demostrado. Ahora tras tres largos años de paro había asumido la situación y con un –a mi me van a coger.... anda ya- evitaba presentarse en cada una de las ofertas de empleo que ella le buscaba.

Con el poco dinero que María sacaba fregando escaleras y la ayuda social se apañaban. Si por lo menos no fumara…

A ella le hubiera gustado tener hijos, el le repitió una y otra vez que no los aguantaba, claro que sin relaciones tampoco pudieron llegar. Cuando se acostaban le daban ganas de acariciarse pero al final no lo hacia, una mujer de su edad….

Lo que mas le dolió de su hermana es que le dijera que no tenia valor para dejarlo, ¿que haría el sin ella a su lado? aun estaría peor.

Esa noche se acostaron pronto, ella le dijo que cuanto llevaba sin ducharse, el la mando a la mierda.

Entre los ronquidos tomo una decisión.


¿Qué haría yo sin el?





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