miércoles, 30 de septiembre de 2015

Tres mil





Sé que hay muchos blogs que tienen tres mil visitas diarias, pero a mí, que queréis que os diga me hace mucha ilusión alcanzarlas. 

Y más cuando es un blog de relatos, nada llamativo, solo eso, trocitos de mi mente que desgajo poco a poco en forma de palabras. 

Y esta ilusión me anima a intentar otras tres mil, o mejor muchas más. Yo me comprometo a estar aquí en vuestra compañía haciéndoos participes de breves historias que surgen de fotos, de ideas, de noches de insomnio. Son como pequeños bombones que solo buscan dejaros un buen sabor de boca. 

Y surgió de una idea como tantas, nada romántica, ni llovía, ni nevaba, solo estaba yo y mi ordenador delante. Busque una composición muy simple ya que lo importante es el texto no la forma del blog, y poco a poco con la ilusión de un joven enamorado, enamorado de sus textos, ha tomado forma. 

Han sido seis meses los que llevo con vosotros, y espero que sean muchos más, todo dependerá de si lográis aguantar a este aprendiz de todo que quiere volcar aquí sus sentimientos.


 Gracias por estar ahí, sin vosotros no soy nada….





 

martes, 29 de septiembre de 2015

La sorpresa





Esa mañana era distinta. Antes de que sonara el despertador estaba danzando por la casa. A pesar de la mala noche me sentía especialmente espabilado. Una mirada al móvil y a la ducha. 

Sentí el agua especialmente refrescante, tanto que me deje acariciar por ella unos segundos, mientras pensaba en la factura del agua, lo siento soy así…. Unos segundos después me estaba secando y otra vez mi cabeza rulando, cada día estas más viejo, pensé, pero más guapo jajá. 

Arranque el ordenador, un vistazo rápido a las noticias y a las redes sociales y para el trabajo. Al salir a la calle note algo extraño, el ambiente era distinto. Mucha menos gente. 

Confundido mire el reloj, es la misma hora y es un día normal, no lo entiendo. 

Cruce la calle y seguí por la avenida, ningún escaparate estaba encendido y no había ningún coche, volví a mirar el reloj y pensé en el día que era, martes y no era fiesta. Continúe. 

Al volver la esquina lo encontré

  
-¿Qué haces aquí?- Le pregunte 
-Lo mismo que tu- me respondió 
-Yo voy al trabajo- 
-Lo dudo mucho- 
-Es cierto- le respondí 
-Estas soñando- me respondió

  
Di un salto en la cama. Sudaba, aun confundido me incorpore fuera de mí.

  

Para un día que sueño…. 



 

jueves, 24 de septiembre de 2015

Se asomó a la ventana y vio el mar




Ese mar que conocía tan bien, ese mar que amo tanto su abuelo. Su madre le contaba a veces las largas tardes arreglando las redes al lado de sus abuelos, al principio tan aburridas y después tan anheladas. 

Su abuelo era menudo, físicamente parecía débil pero sus extremidades eran como columnas, su mirada siempre inerte menos cuando estaba con ella, su piel curtida a base de viento y gotas, su boca parecía encajada en aquel rostro siempre con una faria apagada entre los labios. 

Un día le habían dicho que tenía que dejar de fumar si quería seguir viviendo, fue la única vez que lo recordaba sonriendo. Miro al médico y lo mando a paseo, a partir de aquel día nunca volvió a encenderla. 

Solíamos ir al atardecer a sentarnos al pantalán y mirando al mar me contaba historias que decía suyas y que luego encontré en los libros que tenía en su casa, jamás imagine que el leyera, había tantas cosas que no sabía de el…. 

Aquel día me dijo mientras miraba al mar, Nube (siempre me llamaba así) si un día falto cuida de tu madre y de tu abuela. Fue como una premonición de lo que unos días más tarde ocurrió, aquel mar lo arrebato de su barco, lo atrajo a si con una ola, con una maldita ola. 

En su casa todo fueron lloros y angustia aquellos días, de todos menos de su abuela. Ella decía que amaba al mar y el mar lo amaba a él, ¿que mejor final que este?. Unos días más tarde fue a reunirse con los dos tirándose al mar ella también. 

Y aquel mar es el que veía ella ahora, azul, verde, blanco. Su vida había girado en torno a él y lo amaba tanto como lo odiaba, cuando estaba lejos suspiraba por tenerlo y cuando estaba aquí le agobiaba. Un día terminare mi vida junto a ti, le decía y allí en el horizonte parecía que el le sonreía…