miércoles, 6 de abril de 2016

Él pensaba que era invisible.




Caminaba por la calle y pasaba inadvertido, al principio pensó que era una persona vulgar, uno más de cada uno de aquellos habitantes hasta que se convenció, era invisible. 

Una tarde empezó a maquinar un plan, sería un plan audaz en el que se aprovecharía de esa facultad que lo hacía distinto al resto de los mortales. ¿Dónde podría aprovechar este don y además ayudar al resto de estas infortunadas personas que no eran como él?  Se sentó en aquella mesa, cogió un folio, un bolígrafo y empezó a pensar…. 

Pero no se le ocurría nada, será una consecuencia de mi facultad, pensó, y asintió con la cabeza. Entonces pensó en pedir ayuda. Bajo a la calle y probo suerte, dudo mucho que me vean, pensó, pero hay que probar.

Paro a la primera persona que encontró. Perdone ¿puede darme alguna idea que pueda hacer un hombre invisible como yo? La persona lo rechazo y salió a toda prisa. No me ha visto y se ha asustado pensó. 

Así hasta en cuatro ocasiones. Cuando ya estaba a punto de dejarlo vio a dos niños y se acercó. Les hizo la misma pregunta y se echaron a reír ¿Qué es esto? Se preguntó. Soy invisible les grito. Pero cada vez las risas eran más intensas.

No sabía que hacer ¿Por qué se reían esos niños? Tú no eres invisible, le dijo uno de ellos, te estamos viendo y siguieron riendo. 

Se desmorono, si no era invisible ¿Por qué nadie le hacía caso? Había aprendido a asumir su soledad pero no la causa de ella. Se marchó corriendo a casa. Saco aquel espejo que escondió por inútil hace unos años y se miró, efectivamente, he recobrado mi cuerpo pero yo no era así….
 


Hoy me he sentido invisible al mundo, he intentado esconderme y parar el tiempo para dejar que este transcurriera a mi lado sin conseguirlo, solo anhelaba ver desde la distancia como este pasaba para los demás, pero solo he conseguido ver personas a mi alrededor preocupadas por llegar antes, por llegar primero sin saber a dónde.

Personas que no saben que están subidos a esa locomotora llamada vida que avanza inexorable hacia el fin del trayecto, imposible de parar hasta que no llega al fin, y es por eso por lo que me he sentido invisible. 

Las miraba preocupado, cuántas de ellas terminaran su tiempo sin darse cuenta que lo viven, sin disfrutar de él parándose a pensar mirando avanzar un reloj.

Es en ese único momento cuando puedes apreciar el tiempo, nuestro tiempo….




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