martes, 28 de marzo de 2017

Romeo



Una noche soñé con tu sonrisa
Poco a poco me sumergí en tus labios
En tus ojos, en tu mirada

Me turbó tu presencia


Desde que era un renacuajo y correteaba alrededor de su madre, Jonás transmitía una especie de simpatía que no pasaba desapercibida a los demás. Al principio fue en la escuela, después en el instituto, era la atracción entre las, aún niñas, de aquel patio.

Todas se rifaban el acercarse a él, al principio inocentemente, después con más descaro. 

Llegó a ser uno de los chicos más populares y a la vez más odiado.


Soñé que eras como mis palabras
Que de ti surgían mis más maravillosos versos
Mis anhelos                
Mi mirada

Después te vi
Y soñé con tus suspiros
Cuánto tiempo pase buscándote
Soñando con tus ojos

Y sonreí


De todas aquellas interminables novias eligió a la menos agraciada. Ella estaba perdidamente enamorada de él y le perdonaba todos sus escarceos. Siempre con una enorme sonrisa que escondía el pavor a perderlo.

Fueron seis años interminables para ella, hasta que un día decidió abandonarlo. No levantó cabeza nunca jamás.

Después hubo más, un total de tres hermosas mujeres siguieron los pasos de la primera, siempre el amor ciego y el abandono.


Y hoy te encuentro
Me turbas con tu mirada…
Bajo mi vista y suspiro
Te busco y no te veo

Estabas en aquella foto
Y te imagino a mi lado
Respiro y te veo
Te imagino

Te siento


Esta mañana me he cruzado en la calle con el. Me ha llamado pero no lo reconocía ¿dónde estaba aquel príncipe? ¿qué quedaba de aquel Romeo que engatusaba a cualquier mujer?

Charlamos un rato, me hablo de drogas y alcohol, de bancos y de mala suerte. 

Casi al despedirnos me pidió unos euros –son ¿sabes? Me explico, para cenar algo esta noche-

Al alejarme no pude evitar volverme a ver esa figura decrépita, hundida, marchita.

No se si la próxima semana seguirá viviendo, aquel Romeo que las turbaba…


Déjame acompañarte en tus sueños,
Sentirte en la distancia
Creer que eres mía

Hasta despertar un día…



1 comentario:

  1. ¡Puff!, Rafa. Me he quedado anonadada.Me ha impresionado mucho cómo has contado la has contado. Es una historia preciosa. Mil beso

    ResponderEliminar