martes, 8 de marzo de 2016

Dia internacional de la mujer



Le sonaba el despertador a las 6. 

Todas las mañanas se levantaba a la misma hora. Una ducha rápida y a preparar comidas, desayunos y almuerzos, al salir de la habitación en silencio contemplaba a su marido, déjalo dormir pobre, pensaba, trabaja tanto.

A las 7 y diez ya tenía todo preparado, corría de uno a otro de los cuatro dormilones para sacarlos de la cama antes de marchar en el bus al trabajo. 

A las 8 ya estaba en el banco, hacía un tiempo salía a las tres, incluso si algún día lo necesitaba marchaba a buscar rapidamente alguna urgencia, pero desde hace algunos años no salía antes de las seis de la tarde. Y lo peor es que esas horas de trabajo desaparecían al llegar la nómina….

Los dos mayores venían solos a casa, la pequeña la recogía en la academia a las 7. Apenas le daba tiempo de comprar las faltas. Al llegar a casa otra vez la actividad, coladas, limpiezas y la cena. A las 8 llegaba el, cogía una cerveza y desaparecía, pobre, habrá llevado mal día. 

Esa noche se había puesto nerviosa, la mayor había llegado tarde. Después de la cena y mientras recogía le dijo a Mario, su marido, que le pidiera explicaciones. Bahhh déjala… fue su respuesta.

Una vez recogido todo fue a hablar con ella, otra vez igual, provocación y desprecio, a sus dieciséis años se pensaba que ya era una mujer. 

Se fue a su baño y saco la bicicleta estática, casi se le saltaban las lágrimas mientras intentaba olvidar otro día igual. Cuando acabo fue a acostar a los chicos antes de la ducha, un beso en la frente y muchos te quiero que intentaban llenar un hueco vacío, vio a el dormido en el sofá, no lo quiso despertar.

Cuantas veces había imaginado de joven su vida, cuantas veces había pensado en disfrutar de una familia, de una vida llena de amor y emociones que le hiciera más llevadero su trabajo, lo cierto es que nunca había imaginado una vida así. 

Tendió y se acostó, era casi la una. Se durmió enseguida y antes de que se diera cuenta sonó el terrible despertador….

Ese día al llegar al trabajo el director, esa persona que la atosigaba y presiona todo el día,  le dijo “Elena, feliz día de la mujer trabajadora” ella lo miro a los ojos y solo acertó a decirle… 


Vete a la mierda


 

2 comentarios:

  1. Muchísimas gracias por tu homenaje. Es cierto que hay muchas mujeres que, como tu protagonista más que trabajadoras son esclavas. Un abrazo, Rafael

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  2. Las mujeres sois para mi las verdaderas protagonistas de la vida, estamos en una sociedad imperfecta que siempre intenta ocultar lo desconocido para no afrontarlo pero ya es hora de que cada cosa este en su sitio y cada vez sois mas las mujeres que liderais en todos los campos. Es un sintoma del avance de la inteligencia sobre la cobardía.

    Un abrazo Ana

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