miércoles, 13 de abril de 2016

Una de cuentos



Erase el país de las nubes. Se llamaba así porque todos los días veían al menos una de ellas. En ese país había unos reyes que no tenían hijos.

Un día llego a palacio un monje que pidió hablar con los Reyes. Les dijo que si le hacían caso tendrían descendencia. Después de hablarlo decidieron desesperados hacerle caso al monje y se pusieron en sus manos.

Un año después nació una hija a la que pusieron de nombre Blanca. Los Reyes agradecidos nombraron al monje consejero y se volcaron en el cuidado y la educación de su hija.

El monje cada día tenia mas poder en el reino, la hija en cambio tenia graves problemas de salud que sumaban en la tristeza a sus padres. Poco a poco el monje gobernaba en el reino ante la pasividad de los reyes.

Los súbditos se quejaban cada día mas, poco a poco el monje había aumentado los impuestos y los plebeyos no podían ni subsistir. Aquel misterioso monje se había transformado en el martirio del pueblo.

Pero los Reyes solo pensaban en su hija. Poco a poco el reino fue decayendo, todo era tristeza incluso en el palacio donde la salud de la princesa era cada vez mas precaria. La reina, que era la mas sensible le dijo una mañana al Rey ¿no crees que deberías prestar mas atención a tu reino? Pero el Rey aterrado le dijo “lo importante esta aquí”.

Cuantas veces abandonamos las cosas importantes cegados por una preocupación, cuantas veces suspiramos mirando a lo lejos sin darnos cuenta que abandonamos las cosas importantes que tenemos al lado.

Supongo que imaginareis el final de este cuento, el reino termino destruido por el mal gobierno y la desidia, los reyes acabaron desterrados y la hija murió. Esa es la vida real y no la que se imaginan nuestros sueños, nuestras esperanzas.


Maldita vida que nos machacas cruelmente, Te odio.


2 comentarios:

  1. Sí, es cierto. La vida es más parecida a la de tu historia que a los cuentos de hadas. Qué imaginación tienes para crear relatos tan distintos. Enhorabuena, Rafa. Un abrazo muy fuerte

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    1. Gracias Ana sobretodo por seguirme.

      Un fuerte abrazo

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