jueves, 24 de marzo de 2022
Se asomó a la ventana.
jueves, 10 de marzo de 2022
La importancia de llamarse Emilio
jueves, 17 de febrero de 2022
Mi abuelo era labrador
Mi abuelo era labrador
Cuando comenzó la guerra le hicieron alistarse en la zona roja ya que ellos mandaban en su pueblo.
Conservó la vida al confundirlo herido con un muerto, pero eso no le libró de campos de concentración y cárceles franquistas.
Después de más de media vida perdida volvió a casa como un proscrito, sólo pudo dedicarse a servir en una gasolinera y a ejercer de peón.
Pese a eso con los años consiguió hacerse con una finca que cuidaba como si fuera un hijo más.
Cuando yo era adolescente compartimos charlas, ideas y sueños. Un día me dijo:
Rafa, cuando en una finca quieres cambiar el cultivo lo más importante es arar el campo para eliminar raíces y semillas del cultivo anterior y eso en España no se ha hecho. Tendréis dentro de poco asumir las consecuencias.
Lo cierto es que no le di importancia entonces pero cada día que pasa veo que aquel hombre, simplemente un labrador, que nunca tuvo una palabra mala para nadie tenia razón.
miércoles, 16 de febrero de 2022
Bilbo
Mi infancia fue difícil, los recuerdos se difuminan entre la lluvia y los humos de Bilbao, pero aquel día lo recordaré siempre, apenas fallecido mi padre, me echaste de casa.
Me encanta ver el paisaje desde las ventanas de mi caserío.
A partir de ese momento todos mis recuerdos se tiñen de gris, de ese color que tamiza la lluvia al pasar por las chimeneas, esa lluvia que cae un día sí y el otro también.
Tengo sueño, ese sueño que no termina nunca, que me impide a veces hasta sonreír, pero hoy no quiero acostarme porque tengo miedo, miedo a no despertar.
Y un día llegaste tú, ¿qué haría ahora sin ti?
Te recuerdo recién nacido, como lloraba de alegría al verte, a ti, que eres mis ojos, mi corazón y mis suspiros. Sé que tu vida es más difícil aquí en el caserío, pasando los días cuidándome.
Este verde me tiene enamorada, me pasaría horas mirándolo y soñando correr por encima de la hierba con mis pies descalzos, tirarme al suelo y levantarme una y otra vez.
MI vida junto a ti no fue fácil, incluso llegué a pensar que no existía la felicidad más que en la televisión, hasta que un día la enfermedad te llevo. Deje el piso y me vine aquí arriba.
Después vinisteis vosotros, al principio os temía, pero poco a poco me enseñasteis a confiar, y esa tranquilidad que siento cada noche cuando os siento a mi lado aunque no os vea... pero no puedo dejar solo a mi hijo, es lo más bonito de mi vida, a el no.
Hoy he visto la cara que has puesto al decirte que nunca me habían regalado una flor, has ido a comprarme una preciosa, he visto la ternura de tus brazos, y el amor en tu mirada.
Pero debes comprenderme…
jueves, 20 de enero de 2022
La sorpresa
Esa mañana era distinta. Antes de que sonara el despertador estaba danzando por la casa. A pesar de la mala noche me sentía especialmente espabilado. Una mirada al móvil y a la ducha.
Sentí el agua especialmente refrescante, tanto que me deje acariciar por ella unos segundos, mientras pensaba en la factura del agua, lo siento soy así…. Unos segundos después me estaba secando y otra vez mi cabeza rulando, cada día estás más viejo, pensé, pero más guapo jaja.
Arranque el ordenador, un vistazo rápido a las noticias y a las redes sociales y para el trabajo. Al salir a la calle noté algo extraño, el ambiente era distinto. Mucha menos gente.
Confundido, miré el reloj, es la misma hora y es un día normal, no lo entiendo.
Cruce la calle y seguí por la avenida, ningún escaparate estaba encendido y no había ningún coche, volví a mirar el reloj y pensé en el día que era, martes y no era fiesta. Continúe.
Al volver la esquina lo encontré
-¿Qué haces aquí?- Le pregunte
-Lo mismo que tú- me respondió
-Yo voy al trabajo-
-Lo dudo mucho-
-Es cierto- le respondí
-Estás soñando- me respondió
Di un salto en la cama. Sudaba, aun confundido, me incorporé fuera de mí.
Para un día que sueño….
jueves, 13 de enero de 2022
El campanario
Había un pueblo que todos los veranos se teñía de verde. Por su centro corría un río y a lo lejos había una montaña que en invierno tenía sus cumbres de blanco. Sobre el río un puente y a su lado una iglesia con un campanario que casi tocaba el cielo.
Todas las mañanas atravesaba el puente para ir al cole, recuerdo que un invierno vi una pequeña luz en el campanario de la iglesia, esa misma tarde le dije a mi mama que aquel campanario debía ser el nido de las cigüeñas que trajeran a los bebés.
Aquella navidad puse en la carta a los reyes que pedía una familia de cigüeñas para aquel nido. Sabía perfectamente que mi deseo sería cumplido y al atravesar el puente cada día miraba a ver si ya habían llegado.
Una noche le pregunté a mi papi por que no habían llegado. Mi papi sabía todo porque trabajaba en una fábrica con dos chimeneas. El me dijo que los reyes estaban muy atareados y que cualquier día vería que habían llegado. Esa primavera se debieron perder porque casi todas las mañanas el río estaba lleno de niebla.
Pasados unos años fui al instituto, las cigüeñas dejaron de preocuparme y me entere que los reyes eran mis padres, pero cada mañana que pasaba por el puente miraba hacia esa torre esperando encontrar algo que ni yo sabía que.
Esta mañana, trece de enero, al pasar por el puente he visto un ave en aquel campanario, se perfectamente que los reyes no existen y por supuesto que nadie ha podido dejarla allí, pero pensando un poco no he tenido más remedio que decir en voz alta:
Gracias reyes y sobre todo a ti cigüeña, por venir a mi campanario hoy que es mi cumpleaños
Dedicado a Rosa