miércoles, 19 de agosto de 2026

Solo en la noche


Solo en la noche me permito imaginar cómo habría sido mi vida si hubiera nacido rodeado de otras personas, en otro lugar, bajo otro cielo.

A veces pienso que bastaría con haber nacido a uno o a mil kilómetros de donde nací para que todo hubiera sido diferente. Otros amigos, otras calles, otra casa, otras palabras aprendidas de niño. Quizá otras heridas. Quizá otras alegrías.

Porque somos, en gran parte, aquello que las circunstancias hicieron de nosotros.

Y entonces me pregunto qué habría ocurrido si aquella mañana hubiese nacido en otro lugar. Si mis padres hubieran tomado otras decisiones. Si alguien hubiera llegado un día antes o un día después. Si una puerta se hubiera abierto cuando otra permanecía cerrada.

¿Quién sería yo?

Es una pregunta que solo puedo hacerme cuando llega la noche, cuando el ruido desaparece y la vida deja de exigir respuestas.

Busco entonces una razón para haber nacido aquí.

Una sola.

Algo que me permita pensar que todo tuvo un sentido, que este lugar, estas personas, estas pérdidas y estos encuentros estaban de alguna manera destinados a formar la vida que ahora llamo mía.

Pero nunca encuentro la respuesta.

Quizá porque no existe.

Quizá porque la suerte y la desgracia son únicamente dos maneras diferentes de mirar el mismo camino.

Todos somos, al mismo tiempo, víctimas y afortunados de las circunstancias que nos han convertido en quienes somos. Llevamos dentro las decisiones que tomamos y también aquellas que otros tomaron por nosotros. Somos hijos de nuestros deseos, pero también de nuestras casualidades.

Y de vez en cuando, cuando la noche es suficientemente larga, aparece esa pregunta que nadie puede contestar:

¿Qué habría pasado si...?

Si hubieras nacido allí.

Si hubieras conocido a aquella persona.

Si hubieras elegido aquella otra puerta.

Si hubieras dicho que sí.

Si hubieras dicho que no.

Si hubieras llegado cinco minutos antes.

Si aquella despedida nunca hubiera ocurrido.

Quizá exista otra versión de nosotros en algún lugar imposible, viviendo una vida completamente diferente.

O quizá no.

Quizá nuestra única verdad sea esta.

Este lugar.

Este momento.

Esta vida.

Y todas las personas que, por una extraordinaria combinación de casualidades, terminaron cruzándose con nosotros.

Por eso, cuando la noche vuelva a preguntarme quién habría sido de haber nacido en otro sitio, intentaré no buscar una respuesta.

Me limitaré a mirar por la ventana.

Respirar.

Y pensar que, entre millones de vidas posibles, esta fue la que me tocó vivir.

Y ahora que lo pienso...

quizá eso sea suficiente.


Piénsalo.


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