Sobre todo según quien lo conduce.
Lo cierto es que cuando vas a los mandos
de un vehículo eres menos sensible a las aceleraciones y a los frenazos, cuántas
veces hemos pensado al ir de copilotos en la incompetencia del conductor sin
darnos cuenta que será la misma opinión la que tengan los demás al conducir tú.
En fin, decía que según el conductor porque esta mañana nos ha tocado un
especialista en esprintar. Y tengo que admitir que me gusta el ruido que
producen estos tranvías al acelerar pero los bruscos acelerones y frenazos
hacen que sean muy molestos los recorridos.
Pero como cualquier cosa mala tiene su lado bueno me he fijado en la
sonrisa de alguno de mis compañeros de fatiga, la verdad es que algunas
personas le sacamos pelo a las calaveras, vamos que no hemos organizado una
fiesta de milagro entre los vaivenes del recorrido e incluso uno de ellos ha
saludado al conductor con bastante sorna al terminar su recorrido.
Lo único que echo de menos de este tranvía de Zaragoza es el colorido que
le han sabido dar a esta grieta urbana ciudades como Montpelier, hace poco estuve allí y quede maravillado por la decoración de sus tranvías, todos distintos y artisticamente pintados.
Tengo que admitir que durante todo mi recorrido por esta ciudad una de las
cosas que me fascino es el encuentro con cada uno de aquellos convoyes,
creo que sería una genial idea el encargar a artistas de la ciudad la decoración
de algunos de estos tranvías, por cierto ayer vi como dos personas decoraban
una de las marquesinas del recorrido dentro del Festival internacional de arte urbano ASALTO, me pareció una idea genial..
Bienvenida la luz a esta ciudad.
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