domingo, 28 de enero de 2018

Soledad

Es no tener un nombre que pronunciar,

no saber hacia dónde mirar,

suspirar a cada instante

y soñar, apenas, con amar.


Es buscar en cada momento

algo que me devuelva a otro tiempo,

aferrarme a un recuerdo mínimo,

intentar soñar… soñar con un solo suspiro,

y aprender, sin querer, a echarte en falta.


Y al compás de una canción

volver a aquellos días,

a aquellas palabras dichas a medias,

a esa desazón callada

que dolía y sostenía a la vez.


Porque me hacía vivir,

me hacía sentir,

me empujaba a soñar

aunque supiera que dolía.


Y daba sentido —aunque fuera por instantes—

a este corazón cansado

que aún late

cuando piensa en ti.

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