lunes, 16 de noviembre de 2015

La escalera de caracol.




Cuando compró ese mini apartamento ya le llamo la atención. Esa escalera en forma de caracol daba acceso a un espacio superior que el anterior dueño utilizaba como almacén.

Sara pensó en colocar aquí su cama.  

El día que vacío las pocas cosas que quedaban, encontró una bonita caja de marfil. Dentro de ella había una colección de cartas de amor. Sara dudo unos segundos pero al final leyó una de ellas. Se quedó prendada. Guardo aquella caja y continúo vaciando. 

Días más tarde tenía el apartamento listo. A Sara no le gustaba tener muchos muebles, solamente los necesarios, eso sí, se colocó arriba una enorme cama. En la mesilla dejo la caja, su tesoro. Así, pensó, podre leer esas cartas antes de dormirme. 

Sara era muy joven y casi no había dedicado tiempo al amor. Era concienzuda y exigente consigo misma, y aquel apartamento era el resultado de un reto más, el penúltimo, como le gustaba decir a ella. 

Aquella primera noche la celebro con dos amigas, abrieron una botella de cava y terminaron riéndose de ellas mismas, Ya sola en casa subió a acostarse. Recordó las cartas y leyó una. En un momento estaba sumergida en aquella bella historia de amor que la atraía poderosamente. 

Noche tras noche siguió leyendo aquellas cartas, poco a poco se dio cuenta que esperaba todas las noches con impaciencia la hora de sumergirse en aquella lectura que la transportaba a un mundo azul, a un mundo que jamás había vivido. Cuando era vencida por el sueño aquellas cartas se apoderaban de ella. 

Por fin era ella la protagonista de una maravillosa historia de amor. Incluso sentía que la abrazaban, que la acariciaban, no deseaba despertar. 

Pero un martes se despertó sobresaltada, sintió que la tocaban. Abrió los ojos y lo vio. Lo conoció al instante, era el, el protagonista de sus sueños. Intento comprender pero no lo consiguió, de un salto se levantó de la cama asustada, pero la mala suerte la persiguió, dio un traspié y cayo rodando por ella.

 
Sus ojos quedaron abiertos, un fino hilo de sangre apareció en su boca.




  

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